Director

Walter Aigner

Walter Aigner creció rodeado de lana. Tras estudiar Economía en Viena, trabajó durante 25 años con alfombras de lana. Es padre de tres hijos adultos y cineasta autodidacta. Comenzó este documental en la primavera de 2021 y asumió todas las tareas excepto la posproducción. Sin el experimentado equipo de posproducción, nunca habría llegado a convertirse en una película terminada.

Declaración del director

Esta película nació del respeto: por la lana, por las ovejas y por las personas cuyos conocimientos y trabajo dan forma a nuestros paisajes culturales.

Para mí, la lana nunca ha sido solo un material. Crecí con ella y trabajé con ella durante 25 años. Conozco su belleza, sus cualidades particulares y el trabajo que exige cada etapa, desde la oveja y la transformación hasta el producto acabado. Cuando cada vez más lana europea acababa quemada o desechada, quise entender cómo una materia prima tan valiosa podía perder tanta importancia.

No empecé esta película como cineasta de formación, sino como alguien que se tomó una pregunta en serio. La búsqueda de respuestas me llevó por once países europeos, al encuentro de pastores, investigadores, diseñadores y profesionales de la lana. Cada cual ve una parte distinta del conjunto. La imagen surge de sus experiencias y contradicciones.

Por eso la película no ofrece una receta sencilla. Una conclusión prefabricada subestimaría al público. Quiero que los espectadores miren con atención, escuchen, reconozcan las conexiones y saquen sus propias conclusiones. Confío en la capacidad de las personas para pensar por sí mismas.

Para mí, el respeto también significa reconocer el valor del trabajo. Esto vale tanto para pastores, profesionales de la lana, artesanos e investigadores como para el trabajo cinematográfico que da a conocer sus historias. Si queremos preservar la sostenibilidad y los saberes culturales, debemos valorar también a las personas y el trabajo que los sostienen.

Agradecimientos del director

A Adrian Martin y a su familia, a sus pastores Gheorghe, Nicolae, Marius y a los demás.

A Nicolae Poplacean y a su familia, a sus pastores Costica y a los demás.

Al actor austriaco Harald Krassnitzer, que me dijo: «¡Walter, tienes que hacer algo con la lana!». Sin esas palabras, nunca habría comenzado la investigación ni este documental. Su ánimo y su ayuda para terminar la película fueron muy importantes para mí.

A los criadores de ovejas de nariz negra del Valais y a la muestra de ovejas de Törbel.

A todos los pastores de Europa con quienes tuve el privilegio de rodar y cuyos rebaños aparecen en este documental.

A todos los esquiladores de Europa que me acogieron y me permitieron documentar su trabajo.

A todas las personas que compartieron conmigo sus conocimientos, su tiempo y su experiencia a lo largo de este viaje.

Al maravilloso equipo de posproducción, que animó a un cineasta principiante y me dio fuerzas para seguir adelante.

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